Lo Anormal
Hoy en día grupos minoritarios de personas impulsan un estilo de vida anormal, haciendo que lo normal se vea raro e inclusive prehistórico. Lastimosamente muchos han sido influenciados por esta filosofía de vida.
Bajo el rótulo de discriminación, la corriente homosexual protesta que ellos tienen derecho a ser iguales a los matrimonios de un hombre con una mujer y exigen los cambios de leyes. Con suma tristeza se decreto la semana pasada en la Argentina la ley que permite el matrimonio homosexual e inclusive se debe borrar de la constitución la palabra esposa y ser reemplazada por cónyuge para que no exista alguna forma de identificación con el sexo masculino o femenino.
Es increíble como tan rápido pueden cambiar leyes antiguas por presión de un grupo minoritario, que se cree absolutamente normal y que se declara de interés nacional porque le hace bien a la sociedad su existencia, le da salud, decía uno de ellos.
Si nos declaramos cristianos debemos fijarnos en la palabra de Dios, y la palabra de Dios es bien clara, es un pecado que Dios no admite y nunca va a tolerar, como cualquier otro pecado. El Libro de Romanos capítulo 1 da una perfecta aclaración de que una de las consecuencias de olvidarse de Él sería la aparición de personas que se comportan en forma desordenada en su estilo de vivir, y uno de estos pecados es la homosexualidad, porque va en contra de la naturaleza que Dios creo.
Es una ridiculez elevado al cuadrado pretender la compatibilidad física de 2 personas del mismo sexo y ni que decir en el área espiritual. Dios creó hombre y mujer y no hombre-hombre o mujer-mujer. Cuando Él creó al ser humano vio que su creación estaba perfecta y no tenía ninguna falla. Hoy pretenden declarar, algunos necios, que Dios estaba equivocado, y ellos han desarrollado la nueva identidad escondida desde hace mucho tiempo.
La homosexualidad es un pecado antiquísimo, ya la ciudad de Sodoma, Dios la había destruido por el pecado extremo de la ciudad, en la cual la homosexualidad era evidente. Dios no tuvo otra opción, esas personas no quisieron arrepentirse.
La idea de que la democracia es sinónimo de libertinaje es un error grave, y se pretende aprovechar esta excusa de la libertad para favorecer una situación que atenta directamente contra la salud de las familias paraguayas. Todos sabemos que con familias sanas se tiene un país sano.
La libertad nos da Dios y Jesús es la verdad (Jn 14:6), por lo tanto debemos escuchar su voz y no escuchar voces de mentira.
Humberto Sarubbi
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