Mujer Persistente
La madre del niño le dijo a Eliseo; juro por Dios y por la vida de usted
que no volveré a mi casa sino me acompaña. Entonces Eliseo se fue con
ella. (2 Reyes 4:30).
Hoy vamos a hablar de la gran importancia de mantenernos firmes en la
manera de pensar, opinar, actuar, etc. Es decir, ser persistentes; pero como tantas veces no tenemos paciencia en esperar en Dios, buscamos
nuestra propia salida, tan fácil nos desanimamos, puede que sea por lo que
te rodea en donde estás todos los días, lastimosamente somos llevados por
la corriente del siglo, no es fácil mantenerte firme en tu fe, pero
tampoco un imposible. “Si Dios está con nosotras, ¿Quien puede venir en
contra? (Rom. 8:31).
Te pregunto, ¿quieres ser persistente? Constante en algo, ¿tu fe flaquea
por mirar a tu alrededor? Cuélgate de las promesas de la Palabra de Dios,
es el secreto par mantenerte insistente, tiene que durar por largo tiempo.
Tus ojos mantén en la meta que trazaste, proponerte de alcanzar lo máximo,
eso requiere tiempo y firmeza de tu parte, debes ser constante, no cambies
si tu decisión es como la de la mujer del relato, la mujer de Sunem,
también llamada sunamita, le sostuvo su persistencia queriendo llevar al
siervo de Dios a su casa, él no pudo decir nada, no discutió, fue
impactado por la seguridad de esta mujer.
Ella firma su confianza en invitarlo a si casa, ella vino a buscarlo, ¿por
qué? Porque había problemas graves en su casa, el único hijo que tenía,
había muerto en sus rodillas, ella muestra su persistencia en la manera de
actuar frente a la dificultad, ¿qué ocurrió en casa de la sunamita?
Momentos de oscuridad, sentirse impotente frente a esta gran lucha. ¿Qué
salida buscó? ¿Dio resultado su estrategia? Su firmeza, declarando a
Eliseo que no se iría a su casa si él no iba con ella, en los momentos más
difíciles le fue inyectada a esta mujer una fe genuina, dejó al niño
muerto en la cama y salió a buscar al siervo de Dios.
Te pregunto, ¿a quién acudes en tiempos difíciles? Decídete y vete a la
casa de Dios, invítale a Jesús en tu corazón como tu Señor y Salvador, él
está allí en estos momentos. Trae hoy a tu casa al “Siervo de los
siervos”, los cambios los vas a ver, va a llevar tiempo.
Te animo, sigue manteniéndote firme, puede que se caiga
todo a tu alrededor, pero sé persistente. No te desanimes. Sal corriendo
en busca de Jesús. Mantente firme, de ti dependen muchos de los que te
rodean en tu casa, irradia paz, gozo. Nunca cambies si tienes esta virtud
de ser constante “Pase lo que pase”. Persevera, pero persiste tú en lo que
has aprendido y te persuadiste. (2 Tim. 3:14) |