Quítate el Peso de Encima
“Tampoco dudó… de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios” (Rom. 4:20).
Las dudas, los temores y las incertidumbres no nos dejan disfrutar lo mejor que tiene Dios para nosotros, tal vez en un viaje de turismo el temporal durante el viaje te causó temor, de tal manera que no pudiste dormir, ¡eso es por no quitar el peso de encima! Por mirar lo que te rodea, las circunstancias del momento. Para sacarnos el peso de encima necesitamos el ojo de fe, como Abraham, no dudó por incredulidad de la promesa de Dios.
Si tú eres una persona que siempre está con el peso sobre la espalda. Te cuento que Dios anhela ayudarte por que te dice: “Pongan sus preocupaciones en las manos de Dios, pues él tiene cuidado de ustedes” (1 Pedro 5:7). No solo lleva tus temores, dudas, sino que te lleva a ti en sus brazos eternos, cada día está a tu lado ¿puedes creerlo? “Él es tu sombra a tu mano derecha” (Sal. 121.5).
¿Qué peso llevas hoy encima? Tal vez ya unos años, quizás el temor, temor a la soledad, a la muerte, a la crisis económica, etc. ¡Basta ya de cargas innecesarias! Es tiempo que aprendas a poner en las manos del Señor tus incertidumbres, llevar carga en las espaldas por largo tiempo te produce dolor, molestia, enfermedad. Por eso que importante es asistir a una iglesia, vas a encontrar a personas con cargas más pesadas que la tuya. Se alivianan con la oración, la cual te hace como un alpinista, escalar las alturas, por la práctica no existe temor ni duda, el deportista tiene la seguridad que va a llegar a la cima, tiene una meta en su mente por eso no mira abajo, solo arriba, allí está el premio si logra escalar a la cima de la montaña.
Amiga, Dios “Sobre una roca te pondrá en alto” (Sal. 27:5). El pecado no confesado también es un peso grande encima, puede que sea algunas faltas, es algo terrible ofender a Dios, contrista a las personas espirituales sensibles. Necesitamos comprender mejor la angustia que causa el pecado y sentir una carga mayor por los que están atrapados en sus garras.
“Echa sobre Dios tu carga, y él te sustentará”. (Sal. 55:22) |