MENÚ PRINCIPAL
 INICIO
 QUIÉNES SOMOS
 HISTORIA
 NOTICIAS
 GALERÍA
 LA BIBLIA
 MENSJAES - Pr SARUBBI
 MENSAJES - JÓVENES
 MENSAJES - MUJERES
 PRÉDICAS - MP3
 FINANZAS CON DIOS
 LIBRO DE VISITAS
 CONTACTOS

 

 

LA BIBLIA DICE...

 

NUESTROS SERVICIOS

MARTES:
Estudio y Oración
19:30 - 20:30 hs

JUEVES:
Estudio
19:30 - 20:30 hs

SÁBADO:
Reunión de Jóvenes
19:00 - 21:00 hs

DOMINGO:
Escuela Dominical
08:30 - 10:30 hs
Curso de Finanzas
10:30 - 11:30 hs
Celebración Familiar
19:00 - 20:30 hs


Webs Amigas

· Ministerio UZI
· Radio Transmundial
· Hecho en Casa
· Música Gospel Online

Quinta G y G
  • El culpable de siempre
  • La pasión

Es normal escuchar de muchas personas, si Dios es bueno y lleno de amor, ¿porqué permite tanta violencia, hambre, desgracias, etc.?, y siguen las preguntas con más desgracias observables en nuestro mundo. Otros, afirman que Dios es el inventor del mal, así como del bien.

Sin embargo es bien palpable que si la humanidad hubiera respetado y obedecido la palabra de Dios, nunca hubieran sucedido los hechos que tanto mal causan.

Dios se define de que Él es amor (1ª Jn 4:8), y lo demostró al enviar a su hijo a morir por una humanidad que no le buscaba, más bien le despreciaba (Jn 3:16). El problema está en el punto de que todos nuestros hechos tienen una consecuencia, hacemos mal las cosas y las consecuencias muchas veces son graves. El ser humano quiere vivir fuera de las reglas de Dios, quiere ser independiente, pero sin embargo cuando las cosas van mal Él es el primero en ser invocado y reclamado.

Aquí en Paraguay muchos reclaman justicia, sin embargo gran parte de la población no puede vivir cumpliendo con reglas mínimas de aseo de las calles, no quemar basuras, respetar los semáforos, cumplir con el pago de impuestos, etc. Está corrupción nuestra es la que no nos permite vivir bien en un país bendecido.

Podría usted imaginarse si los índices de robos descendieran en un 90 % para no decir en un 100 %, ¿puede usted pensar como sería el Paraguay?. Sería un país de maravillas, sin tener convertir las casas en una especie de refugio acorazado, en donde los propietarios más bien viven encerrados y no los ladrones.

Dios nos ofrece paz y seguridad cuando escuchamos su voz, en sus reglas no existen la corrupción, matar, violar; en su modo de pensar el robo tampoco, todos podríamos vivir realmente con libertad.

Jesús decía, yo soy el camino, la verdad y la vida (Jn 14:6), acerquémonos confiadamente a aquel que busca nuestro bienestar.

Pr Humberto Sarubbi
25.06.2010

Estamos viviendo en estos días la pasión total por el fútbol, gran cantidad de personas están sumergidas tras los partidos que se transmiten por televisión.

Un amigo vendedor de electrodomésticos me había comentado que en sus locales del interior del país hace tiempo ya se terminaron los televisores de marca para la venta, solo quedan aquellos de marcas desconocidas y pequeños. Es impresionante la forma en que se vendieron los televisores, si Paraguay llega a la final esto será un festejo sin igual para los comerciantes de estos aparatos.

El punto es ¿el fútbol resuelve nuestros problemas domésticos de corrupción, robos, destrucción de familias por infidelidad, niños en las calles, etc? Es evidente que el hombre necesita de una alegría en su vida, necesita llenar ese vacío interior que tiene con algo, que él cree, le produce satisfacción por más que no resuelva en nada sus problemas. Es como el famoso dicho de ahogar las penas con algún vicio, en este caso un deporte, que en si no tiene nada malo, el problema es cuando este se convierte en un dios.

Se realizan esfuerzos extraordinarios por ver los partidos, ¡si esos esfuerzos fueran desarrollados de la misma manera para el bienestar del país!, viviríamos en el cielo.

Se direcciona la pasión a algo que no puede llenar el vació en nuestro interior, observó a muchos jóvenes que se han vuelto fútbol maniacos, ellos viven para el fútbol, para sus clubes favoritos, para la albirroja, pero ese estilo de vida no le sirve para nada al país. Pierden la mayor parte de su tiempo en eso y agregan, por supuesto, otros vicios infaltables como el alcohol y las drogas. Lastimosamente la violencia con estos grupos se ha hecho una compañera inseparable.

Muchas veces nos preguntamos ¿qué es la vida?, de algo tenemos que morir, escucho algunas veces, con algo tenemos que divertimos, dicen otros, pero nadie quiere admitir que en realidad, cuando el tiempo transcurra, nadie te puede prometer que va a ser de tu vida, que va a suceder cuando el dinamismo disminuya y llegues a una edad en donde muchos de los pecados no puedas más practicarlos porque tus fuerzas ya no están más ahí.

El único que te promete una vida de satisfacción ahora y eternamente es Jesús (Jn 3:16), si ya sé que estás pensando, otra vez con el tal Jesús (una religión). Pero Jesús no es una religión, es una realidad y si sos valiente para razonar un poquito te vas a dar cuenta que no existe otra opción válida, que el único que puede meter un gol de penal eterno es Jesús, y no como el partido último de la albirroja en el mundial, en donde todos quisimos que fuera gol y no fue.

Jesús es la verdadera pasión de la vida.

Humberto Sarubbi
05.07.2010

Pitiantuta 377 e/ Mcal. López y España
Tel.: +595 21 207551  |   e-Mail: info@graciaygloria.org
Asunción, Paraguay
 
 

    Diseño y Desarrollo ::SZ:: Multimedia
en alianza con Cielo TV